Eurovisión 2018 es ya historia. La final de anoche puso broche a un año en el que la RTP demostró que este evento le quedaba grande. Porque le quedaba grande. Al final ganó quien se esperaba desde semanas que lo iba a hacer: Israel. Pese a que Manel Navarro no llegó muy lejos con su gallo, Netta si lo hizo con su gallina. La de Israel es una canción prescindible, que no aporta nada y que pese a tener como objetivo combatir el acoso escolar, a ratos parece banalizarlo. Para que vean que Eurovisión es un festival de constrastes, hemos pasado de las profundas letras de Salvador Sobral a los grititos de Netta. De hecho Sobral le entregó disgustado el premio, después de un bonito homenaje junto a su ídolo y amigo Caetano Veloso. Fue lo mejor del entretiempo, donde casi nos dormimos con DJ Bronco. Ahí era donde la RTP tenía la oportunidad de lucirse, pero se quedó coja sin otro gran show que acompañara el regreso de Sobral. De la RTP tampoco nos gustó su elección de cuatro presentado...
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