No hace tantos años que una marea televisiva inundaba Viña del Mar en los últimos días del mes de febrero, aprovechando que la ciudad se engalanaba con motivo del Festival de Viña, el evento más importante de Chile cada año y uno de los más importantes del continente. Los programas estrellas de cada canal se movían a la calidez de las olas del océano, mientras que las emisoras además creaban nuevos espacios en franjas abandonadas a la programación en directo durante el frio invierno. Eran los tiempos de bonanza económica, aquellos en los que el dinero no era mirado con tanto detenimiento, y en los que el Festival no era un gasto, sino una oportunidad, la de los canales para potenciar a sus rostros o programas, con el objetivo de que los ciudadanos recordaran que debían verlos, más allá de una foto en un backstage. En aquellas jornadas de fiesta, deslumbraba el show que cada mañana Felipe Camiroaga montaba junto a su equipo del 'Buenos Días a Todos', con personajes con...
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