La nueva edición de Operación Triunfo arrancaba el pasado mes de septiembre con un gran hándicap: el éxito. Llegaba tras la gran edición del año anterior y con la popularidad y el reconocimiento a los concursantes. Esto suponía una mayor presión y dificultad en la búsqueda por lograr nuevamente ser el fenómeno social. En la edición de 2017 el programa destacaba por su naturalidad, todo era fresco y novedoso. Las funciones de Roberto Leal y Noemi Galera permitían que el público se quedara enganchado a la pantalla y los concursantes eran uno más de la familia, traspasaban la pantalla porque eran como la gente de la calle. Lo que al salir de la academia lograron fue fruto de esos 4 meses encerrados. Este precedente ha provocado un efecto similar al de Gran Hermano. Los concursantes llegaban con aíres de grandeza a la academia, sabiendo que podían repetir lo mismo que Amaia, Alfred y el resto de la tropa. No dejar más años entre edición y edición fue la primera causa grave que ha p...
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