España contiene el aliento aguardando noticias desde el pozo de Totalán, Malaga, en el que un niño de dos años llamado Yulen se cayó ayer mientras paseaba por el campo. Las labores de rescate están siendo difíciles, por la estrechez del pozo y también por la altura. Como en toda tragedia que se precie, los medios de comunicación se han trasladado al hasta ayer desconocido pueblo malagueño para afrontar horas de cobertura sobre este suceso. Aunque la noticia no de realmente para llenar horas de pantalla, de transistor. Por eso cuando faltan noticias, los medios consideran que es oportuno remover la mierda familar, a ver que sale. Hoy ha tocado recordar que hace un año un hermano de Yulen murió con un infarto mientras estaba en la playa. ¿Y? ¿Qué aporta a una noticia así el que su hermano muriera infartado? En ese ''afan'' de informar, caen en el morbo, en el sufrimiento insustancial. Defienden que ellos tienen la libertad y el deber de informar, pero solo rea...
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