Isaías Lafuente es un obsesionado. Un obsesionado por los fallos, los errores, las erratas, el destrozo del español. Bien lo saben sus compañeros de la Cadena SER, que pasean por los pasillos intranquilos, a sabiendas de que Lafuente los vigila. El estudio es uno de los lugares de mayor terror del edificio. Lafuente no pierde la atención de cada palabra que suena y resuena en la octava planta de Gran Via 32. Su atención no desaparece ni siquiera en los servicios, antaño refugio de los temerosos de este periodista con un problema que cada vez va a más. Cada semana reúne a más fieles, que le acompañan en la difícil tarea de buscar gazapos de la vida, heredando pasión de Gorka Zumeta y Ramón Gabilondo, aunque con un estilo diferente. La llegada de las redes sociales y las nuevas tecnologías han sido un aliado de este palentino que sigue con la misma pasión y obsesión diaria. La casi media hora que ocupa cada viernes en 'La Ventana' de Carles Francino, cuando el reloj pasa ...
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