Un escalofrío. Esa sería la sensación más repetida al enterarse uno de la trágica noticia de la muerte de Valentín García. Un escalofrío es la sensación que me ha invadido a mi al enterarme esta mañana. No será por el frío de la capital hispalense, unos 13 grados centígrados, sino por la sensación de que escuchar la voz de Valentín ya no será posible, al menos en el mágico directo. Y se nos ha ido, se nos ha ido Valentín. Yo no lo conocía de nada, pero sentía que lo conocía, vaya si lo conocía. Lo conocía de Twitter. Bueno, en realidad, lo conocía de las ondas, de su maravilloso trabajo en las ondas, pero lo volví a conocer en Twitter. Porque Valentín, no me cansaré de repetir su nombre, hizo periodismo hasta el último día. En su cuenta de la red social, la del pajarito, contó cierto día que tenía una enfermedad, una enfermedad que se llama cáncer. Cáncer en el pulmón. Y esa era una noticia, una de tantas hay en el mundo, bien lo sabe un periodista como él. ...
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