El domingo por la mañana Argentina amaneció en el apocalipsis. Fue la más perjudicada de un severo apagón que afectó también a Uruguay y Paraguay. La falla comenzó a las siete de la mañana y se prolongó por varias horas más, con todo lo que implicaba. La televisión aguantaba estoica al aíre, con Dominique Metzger y Canaletti aguantando el tipo en TN, mientras las elecciones en cuatro provincias intentaban efectuarse como se podía. En aquella mañana todo era más romántico. Esa podría ser la visión poética de tan grave asunto, y esa es la versión con la que El País prefiere quedarse. Para el periódico era el día propicio para escuchar la radio a pilas, como años atrás. Era una vuelta a la niñez, una idílica niñez que no era interrumpida por los molestos aparatos tecnológicos. La televisión pasaba de los 6 puntos habituales de TN a apenas 0,2. En la redacción de Verne se retorcían de felicidad. Sin embargo la realidad de la Argentina era bien visible. Algunos chequeos a l...
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